“Los niños son diferentes uno del otro, por lo cual si queremos hacer

una propuesta educativa democrática y eficaz, tenemos que

hacerla para diferentes, y no para iguales”

F. Tonucci

 

En tiempos de cuarentena decidimos revisar en conjunto, la enseñanza infanto juvenil y que podemos brindar desde el ámbito psicológico.

Planificamos con la Lic. Noelia Sologuren dictar una charla donde planteamos las siguientes cuestiones: la situación de encierro obligatorio, los cuidados, la incertidumbre, estrés, ansiedad y rutinas. Evaluamos la situación actual desde los diferentes actores:

  • padres, entre el desarrollo laboral, familiar y educacional de sus hijos
  • docentes y su labor de la enseñanza a distancia
  • niños y su acercamiento al aprendizaje.

 

Apoyo emocional en la distancia

Ante un evento tan disruptivo socialmente como la pandemia actual, nuestra salud mental se verá afectada de alguna forma. Las respuestas esperables pueden ser de miedo intenso, ansiedad, angustia, estrés y tristeza en gran parte de la población.

Debido al contexto actual, nos preguntamos ¿Qué cuestiones deberían tenerse en cuenta, para que en medio de la pandemia la educación a distancia sea efectiva y tenga en cuenta el aspecto emocional?

En primer lugar, no dejar de considerar que el estudiante está en un contexto emocional endeble, es decir, que esto no es solo educación virtual sino que atravesamos una situación que a veces complica los procesos de enseñanza y aprendizaje.

Todos los medios y caminos que puedan fortalecer los docentes con los estudiantes para la comunicación es una buena decisión: por ejemplo más allá de los posibles campus, tener un foro, redes sociales o grupos de WhatsApp, para ver cómo se desarrolla el proceso de comprensión de los alumnos con el contenido.

Nuestras conductas, pensamientos y emociones se vieron modificadas y se presentan en un nuevo contexto estresante, tanto para docentes, padres y niños/adolescentes. Lo que intentamos proponer para tener en cuenta, es el modo en que podemos reducir los niveles de incertidumbre, ansiedad y expectativas desmedidas, en la medida  de lo posible.

Establecer una rutina diaria: Resulta conveniente para los chicos seguir un horario y rutina diarios. Más allá de las tareas escolares, se recomienda incluir un espacio para contactar con el niño y que este pueda también conectarse con sus amigos.

Contactarse con otras familias: Muchas otras familias están en una situación muy parecida. Mantener el contacto con las familias de los compañeros para intentar resolver cuestiones y problemas comunes relacionados con el aprendizaje puede ser útil.

Limitar el tiempo delante de las pantallas: Aunque en estos días es lo más habitual, resulta conveniente limitar este tiempo y que los niños realicen otro tipo de actividades: algún ejercicio físico, juegos de mesa, lectura, etc.

Tener presente las amistades: Las relaciones entre los amigos son fundamentales por eso podemos ayudar para que se reúnan con sus amigos de forma virtual. Lo que se está perdiendo en estos tiempos de pandemia son todas esas interacciones sociales que se dan en el contexto escolar, espacio donde se comparten risas, juegos, secretos y tareas.

Tiempo especial en familia: Estamos en una situación difícil todos como seres humanos, escucharnos y cuidarnos nos va a ayudar a mejorar la convivencia familiar. Por ejemplo podemos proponer para realizar en casa  actividades para mejorar la comunicación y poder expresarnos. Podemos usar el frasco de las emociones, usar un frasco donde los niños y adolescentes puedan poner como se sienten, intentar identificar alguna emoción y leerlo al finalizar el día.

Otra opción puede ser que durante la semana los padres depositan distintas frases motivantes, amables, demostrativas para sus hijos, estas serán útiles como reforzadores, intentando aumentar la frecuencia de alguna conducta. Apuntamos a:

  • Hablar con los chicos de lo que está pasando y de cómo nos sentimos con palabras simples que puedan entender
  • Escuchar más sus preguntas
  • No exponerlos al exceso de información
  • Explicarles la importancia de quedarnos en casa y cuidarnos

 

Ansiedad en niños y adolescentes

La ansiedad es una emoción normal que todos hemos experimentado en nuestra vida. Es una respuesta a situaciones que nos resultan sorpresivas, nuevas o amenazantes.

Algunos criterios para determinar que una expresión emocional se está convirtiendo en sintomática son:

  • Prolongación en el tiempo
  • Sufrimiento intenso
  • Afectación significativa del funcionamiento en diversas áreas: en lo social, en lo cotidiano.

Es importante tener claro que los niños y adolescentes pueden presentar síntomas de ansiedad o crisis. Los padres o cuidadores deben estar atentos y si se sienten sobrepasados pedir ayuda. Muchos de los padres también están muy preocupados por la situación actual, y vivir con incertidumbre no es fácil para nadie. Los hijos perciben que están más ansiosos de lo habitual.

Es necesario tener información como la guía práctica de Recomendaciones psicológicas para afrontar la pandemia  la UBA, la cual se enfoca en pensamientos y sentimientos asociados con el coronavirus y agrega consejos para regular la ansiedad. Otro dato útil puede ser las Recomendaciones sobre la salud mental de niños, niñas y adolescentes en contexto de pandemia del Ministerio de salud argentina, que salió el 1 de abril de 2020.

La ansiedad puede conducir a los jóvenes a tener pensamientos catastróficos que pueden reflejarse, en algunos casos, en pesadillas y llanto o, en otros, en hiperactividad e irritabilidad, pero ambos escenarios pueden tener el mismo trasfondo, miedo al contagio, o muerte de familiares o amigos.

Ante el caso del temor por la posibilidad de contagiarse, el menor puede desarrollar tensiones reactivas que solo reflejan su estado emocional frente a la avalancha de cambios en su rutina.

Algunos consejos para apoyar las emociones que podemos brindar durante la pandemia son:

  • transmitir calma y esperanza
  • protegerlos de mensajes catastróficos
  • aclarar que es una situación transitoria
  • intentar comprender sus emociones
  • favorecer que expresen sus ideas
  • ayudarlos a encontrar un sentido a la cuarentena
  • cuidarse y no exigirse tanto

Es de destacar validar los sentimientos y preocupaciones, dándole lugar a eso que están sintiendo. A su vez, se puede recomendar cuentos para los más chicos como por ejemplo: mi héroe eres tu: cómo pueden los niños luchar contra el covid 19  , publicado por la OMS. para niños de 6 a 11 años.

 

¿Y el estado del ánimo en niños y adolescentes en tiempos de pandemia?

Es fundamental observar cómo se siente uno y ver si el aislamiento está afectando más de lo habitual. Al estar aislados y frente a una pérdida de vínculos sociales, es frecuente sentirse solo o triste. La tristeza es una emoción que aparece en respuesta a situaciones problemáticas.

Sin embargo, los sentimientos de tristeza son, a veces, desproporcionados con respecto a lo sucedido o persisten durante mucho más tiempo.

En algunos casos pueden observarse episodios depresivos donde se observa un sentimiento de tristeza, irritabilidad, y  pérdida de interés en las actividades.

Los síntomas que nos pueden llamar la atención en niños pueden ser: pocas ganas de levantarse de la cama, negarse a hacer la tarea, estar desganados durante la mayor parte del tiempo, dejar de hacer actividades placenteras,  pérdida de apetito, no querer hablar o aislarse más, algunos otros pueden demostrar irritabilidad, estar susceptibles y manifestar angustia, como reacción desproporcionada respecto a la magnitud de un suceso y persistente en el tiempo.

También según consultas recientes, se está observando mayor desregulación del estado del ánimo, esto implica irritabilidad persistente y episodios frecuentes de conducta que está muy fuera de control.

 

Docentes y emociones

Una posible recomendación para tener presente para el manejo de emociones sería que puedan generar actividades a partir de las cuales poner en palabras los miedos, preocupaciones que aparecen asociadas en los chicos, en relación a la información del Covid 19 que escuchan o ven en redes sociales.

Desde su rol profesional, nos guiamos por las siguientes preguntas: ¿Qué esperamos del aprendizaje en cuarentena? Y  ¿Cómo hacer ameno el proceso de aprendizaje?

Establecer que es un tiempo para el cual nadie estaba preparado, tanto las instituciones como las familias, docentes y estudiantes. Se deben armar nuevos dispositivos en un ajuste constante, donde se evaluará cuál es la mejor estrategia para cada caso o grupo escolar. Se busca principalmente la continuidad, el vínculo con los docentes, compañeros de grupo y la institución escolar.

Es vital tener en claro que el aprendizaje y la exigencia será diferente en esta oportunidad, adecuando los medios, contenidos y fundamentos al contexto actual.

Es un tiempo difícil emocionalmente… Hay muchos miedos al virus de “no llegar con la tarea que nos piden desde la escuela “… y a lo que vaya a pasar socialmente luego de esta pandemia.

Llevemos calma y tranquilidad a nuestros alumnos, colaborando con las familias en distinguir la información certera sobre la situación que atravesamos. Aportemos con formas de acompañamiento a niños y adolescentes, y de apoyo a las familias propiciando el vínculo intenso y disfrutable (que en muchos casos no es preexistente). Propiciemos la confianza mostrando que estamos ahí, del otro lado de una pantalla, mediante una elección de estrategia y una producción de consigna que incluya al otro/a.

También tener en cuenta estos aspectos para el bienestar emocional de los docentes. El cambio de medios y contextos a la hora de enseñar genera mayor desgaste mental y emocional. Aprender una nueva tarea implica un proceso de estrés, que al llevarlo a cabo durante un tiempo prolongado suele bajar su intensidad.

En este momento muchos refieren sentirse agobiados por la exigencia institucional, la modificación constante de su tarea, y la respuesta de las familias, que en muchos casos no es favorable. Ya sea por falta de medios, vínculo, organización, o que el método de acceso del niño no sea el planteado, reciben pocas actividades resueltas.

Pensando en acompañar a los niños y sus familias, es importante establecer un horario para conectarse, responder consultas, preparar material. Que estemos en casa no significa que el trabajo sea nuestra única actividad.

Mantener una comunicación con las familias y los estudiantes, si no acceden a las tareas, para pensar ¿De qué manera podemos brindar material y actividades que sean accesibles para los niños y las familias a la hora de acompañar el proceso de aprendizaje? Si el niño no accede de la manera en que planificamos la actividad, ¿Qué adaptaciones podemos implementar? Teniendo en cuenta diferentes aspectos, como son: acceso, contenido, objetivos y fundamentos.

Pensar la actividad que se propone implica colocar la consigna que se quiere trabajar, el material para ello, el tiempo que sugerimos para su realización y explicitar cómo realizaremos la devolución/corrección. Es decir: quizás debamos pensar en menos cantidad de actividades, más sustentables y con continuidad entre sí.

Ubicar un objetivo y en base a este pensar estrategias, como por ejemplo, si en prácticas de lenguaje estamos evaluando comprensión de textos mediante preguntas, pensar si es necesaria la copia del mismo, o hacer foco en la resolución de las preguntas. Si el texto es extenso, tener opción de fragmentarlo en diferentes consignas.  Brindar diferentes métodos de resolución de la consigna, y flexibilizarla.

 

 Alumnos con desafíos en su Neurodesarrollo: Algunas intervenciones posibles.

En este punto, debemos evaluar el caso de cada niño en particular, pero algunas orientaciones generales pueden ayudar a mejorar el acceso y la motivación para resolver las tareas escolares:

Fragmentar las tareas: Teniendo en cuenta el tiempo de atención que puede sostener el niño o adolescente, fragmentar las tareas en pequeñas consignas lleva a resolver con efectividad en menor tiempo, este logro genera una recompensa positiva frente a la tarea.

Dar consignas concretas: En el caso de algunos niños, necesitamos establecer de manera clara qué se está requiriendo que haga, en lugar de preguntas abiertas o abstractas, podemos indicar entre opciones a elegir, cuanto mayor sea el nivel comprensivo, más opciones podremos ofrecer.

Utilizar refuerzos visuales: Dependiendo la dificultad que presenta el niño para el aprendizaje, tendremos en cuenta canales sensoriales para favorecer el proceso.

Quienes presentan un diagnóstico clínico de TEA, por ejemplo, requieren de elementos visuales por sobre los auditivos, por lo que un cuento, por ejemplo, lo podremos adaptar con imágenes y menor cantidad de palabras.

Es importante tener en cuenta los intereses del niño, para poder utilizar ejemplos visuales y esclarecedores de consignas con sus dibujitos favoritos, películas animadas, videojuegos, personajes que más les gusten. Si un niño está dentro del dispositivo de integración escolar y posee acompañante o maestra integradora pueden adaptar las actividades escolares y sumarle videos con sus intereses.

Utilizar el audio como recurso: En el cuadro de Dislexia, podemos utilizar audios por sobre textos escritos extensos, tanto para la comprensión como para la resolución de las actividades.

Modificar las actividades en función del objetivo a enseñar: Pensar primero qué queremos enseñar, nos va a ayudar a establecer el cómo lo hacemos.  Por ejemplo, si vamos a trabajar imitación, hacerlo con juegos para la familia, sonidos, canciones, etc.

Si necesitamos trabajar conciencia fonológica, podemos buscar palabras escritas, o también, dibujar cosas que suenen parecido, buscar objetos dentro de la casa, recortar imágenes, etc.

Esperamos que estas recomendaciones puedas ser tenidas en cuenta y nos ayuden a repensar el lugar que tenemos en función del contexto.

 

Lic. Maria Soledad Diaz y Lic. Noelia Sologuren