La Terapia Conductual Dialéctica, también conocida por sus siglas en inglés “DBT”, es una modificación de la terapia cognitiva conductual que comenzó a desarrollar a partir de los estudios y aplicación de la terapia cognitivo conductual (TCC) a personas que presentaban conductas autolesivas, intentos de suicidio y / o desregulación emocional. Marsha Linehan, creadora del modelo DBT, papel que la TCC no funcionaba del modo esperado en el abordaje de este tipo decimientos por lo que, junto a su grupo de investigación, decidieron implementar cambios a la TCC para desarrollar un tratamiento que obtuviese mejores resultados . Actualmente, DBT es un tratamiento basado en la evidencia, es decir, que numerosos estudios científicos han corroborado que DBT demuestra eficacia para consultantes que presentan Desregulación Emocional. Si bien este modelo se usó con consultantes suicidas, impulsivos y con conductas de autodaño, en este momento su utilidad se ha expandido a otras dificultades y diagnósticos que están de alguna manera relacionada. Existe evidencia que sirve para el trastorno límite de personalidad, los trastornos alimentarios, el uso y abuso de sustancias, la depresión crónica, el Estrés Post Traumático, la impulsividad y la violencia, el juego patológico, para las personas que tienen problemas con la ley , los trastornos de ansiedad crónicos y personas con múltiples problemas de salud física. Además existe al momento un creciente número de proyectos de investigación sobre la aplicación de dbt, específicamente del grupo de entrenamiento de habilidades como una materia más en escuelas primarias y secundarias (Boggiano & Gagliesi, 2018).

Un tratamiento efectivo en el abordaje de la Desregulación Emocional

Se entiende por Desregulación Emocional (DRE) a “la incapacidad, incluso cuando se lo intenta seriamente, para cambiar o regular las claves, las acciones, las respuestas verbales y no verbales emocionales, cuando esto es necesario” (Linehan, Bohus & Lynch, 2007 en Boggiano & Gagliesi, 2018). Podríamos decir que la DRE proviene de una interacción entre factores biológicos de la persona (alta sensibilidad a los estímulos que generan emociones, una alta reactividad emocional y un lento retorno a la calma o desactivación de la respuesta emocional) y ambientales (contextos invalidantes de crianza o de desarrollo que castigan, minimizan, responden de manera extrema a las manifestaciones emocionales y/o no enseñan habilidades de regulación emocional). Entendiendo esto, cualquier persona que padeciera Desregulación Emocional, podría verse favorecido por DBT.

Conociendo el modelo

Un tratamiento DBT se orienta a cumplir cinco funciones con sus consultantes: aumentar sus capacidades para regular emociones, mejorar su motivación a aprender nuevas conductas y  sostener el tratamiento, asegurar la generalización de habilidades aprendidas a contextos reales del consultante fuera de la sesión, aumentar y sostener la motivación del terapeuta y estructurar el ambiente o entorno del consultante.

Para cada una de estas funciones, DBT propone diferentes componentes de tratamiento. Específicamente haremos foco en la función de aumentar las capacidades del consultante para regular sus emociones. Mientras la terapia individual se encarga prioritariamente de psicoeducar al consultante y mejorar y mantener su motivación, el grupo de entrenamiento de habilidades semanal funciona como el espacio privilegiado en el cual el o la consultante aprende herramientas efectivas en el manejo de sus emociones.

Linehan comenta que cuando comenzó a trabajar con consultantes con conductas suicidas cada sesión de psicoterapia debía ocuparse de abordar las crisis de la semana, lo cual se percibe para cualquier terapeuta como un constante “apagar incendios”. Este aspecto  obstaculiza, quita espacio y tiempo en las sesión invididual para enseñar habilidades  que eviten que esas crisis se repitan. Eso hizo que pensara en separar la terapia en dos: la Terapia Individual, donde se trabajan las conductas problemas que emergen frente a las crisis y el Entrenamiento en Habilidades, donde se aprenden las habilidades para no tener crisis en el futuro  (Boggiano & Gagliesi, 2018).

Grupo de Entrenamiento en Habilidades

En DBT el término habilidad es sinónimo de capacidad e incluye en un sentido amplio habilidades cognitivas, emocionales y conductas manifiestas y la integración de éstas para un desempeño efectivo. Casi cualquier conducta puede ser entendida como una habilidad. Por lo tanto saber utilizar las habilidades significa responder de manera efectiva a los problemas y evitar conductas desadaptativas que alejen a la persona de sus metas. El objetivo en DBT es reemplazar las conductas ineficaces, desadaptativas y poco habilidosas por sus contrarios (Linehan, 1993 en Boggiano & Gagliesi, 2018).

En general, los y las consultantes comienzan los procesos terapéuticos desmotivados ya que sus metas se ven reiteradamente frustradas a razón de las conductas problema que actúan en el intento de resolver sus problemas (cortes, atracones, discusiones interpersonales, consumo de sustancias, entre otras). En el espacio grupal, las y los consultantes aprenden nuevas maneras de pensar, de vincularse con sus emociones y sensaciones y de actuar de manera tal de aumentar sus posibilidades de alcanzar sus metas. Mientras tanto, la terapia individual trabajará con la motivación al remover los obstáculos que pueden impedir que se realicen las habilidades adquiridas en el grupo y el coaching telefónico permitirá que estas habilidades se generalicen a otros espacios del contexto del consultante, fuera de sesión.

¿Por qué y Para qué hacer un Grupo de Entrenamiento en Habilidades?

Uno de los problemas  a los que se enfrentan las y los consultantes con Desregulación Emocional es que las demás personas (muchas veces hasta los mismos terapeutas) sobresimplifican la dificultad de realizar las conductas que esperan de ellos, es decir, les piden que se comporten de otra manera sin enseñarles lo que se les está pidiendo y sin validar lo difícil que puede resultar para ellos realizarlo (Boggiano & Gagliesi, 2018).  Como vimos anteriormente, las dificultades asociadas a la DRE no dependen de la voluntad del consultante de cambiar o actuar de otra manera, sino que existe una vulnerabilidad biológica y un déficit ambiental en la enseñanza de habilidades para regular sus emociones. Por lo cual, para que alguien sepa hacer algo que no le han enseñado, se le debe dar la oportunidad de que lo aprenda, no exigir simplemente que lo sepa hacer.

En este sentido, el grupo de entrenamiento en habilidades funciona como un contexto seguro y validante, sin excepción, en el cual la o él consultante podrá empezar a ser orientado en la identificación de conductas inefectivas en la regulación de sus emociones o en la resolución de sus problemas y aprenderá nuevas maneras de actuar o herramientas más efectivas. Además, el Grupo facilita el acompañamiento para la incorporación gradual de habilidades, a través de la presencia de un terapeuta y un coterapeuta que guían el proceso de adquisición de las mismas a su vida. Metafóricamente, es difícil aprender a andar en bicicleta sin rueditas y en plena autopista.

¿Qué se hace en el grupo?

Durante cada encuentro grupal, Terapeuta y Coterapeuta buscarán instruir al consultante dando descripciones precisas de las conductas que se espera se adquieran, modelando, es decir mostrándole cómo hacerlo al realizarlo ellos mismos como modelo, para luego pueda ensayar la conducta en el espacio grupal y recibir feedback de su práctica en el momento. Además deberán mantenerse sensibles y validar las dificultades que el consultante puede presentar al aprender y desarrollar una nueva conducta (habilidad), para, por último, generalizar o trasladar las habilidades a otros contextos fuera del espacio grupal, en la cotidianidad del consultante a través de las tareas que los coordinadores indican en cada encuentro.

Los Grupos de Habilidades se conforman por aproximadamente seis a diez participantes y dos coordinadores (terapueta y coterapeuta) y se realizan de manera semanal con una duración de dos horas a dos horas y media. Durante cada encuentro los coordinadores se ocuparán de instruir, de manera práctica no sólo teórica, en una habilidad nueva y chequear con las tareas la adquisición e implementación de la habilidad anteriormente instruida. Las habilidades que el grupo permite adquirir pueden agruparse en cuatro áreas o módulos que irán sucediéndose en ese orden:

  • Habilidades de Conciencia Plena
  • Habilidades de Efectividad Interpersonal
  • Habilidades de Regulación Emocional
  • Habilidades de Aceptación Radical

Completar el programa completo de habilidades llevará para cada consultante entre seis a nueves meses, siendo recomendable que pueda repetirse una vez más el ciclo una vez terminado para afianzar el aprendizaje e implementación de nuevas conductas (Boggiano & Gagliesi, 2018).

Como soporte material al aprendizaje, cada consultante posee su propio Manual de Habilidades donde podrá explorar los contenidos teóricos de las habilidades y encontrará tareas para practicar cada habilidad con el acompañamiento de los coordinadores.

 

¿Quiénes se beneficiarían de un Grupo de Entrenamiento en Habilidades?

Existe un número de investigaciones donde el Entrenamiento en Habilidades fue estudiado como tratamiento separado de DBT estándar y brindado sin los demás componentes del modelo (terapia individual, coaching telefónico, equipo de consultoría para los terapeutas). Se demostró que es efectivo para tratar los trastornos del estado de ánimo, conductas suicidas, el manejo del enojo, trastornos alimentarios, déficit atencional con hiperactividad, problemas con el alcohol, entre otros (Boggiano & Gagliesi, 2018).

Pensando en las habilidades que el grupo ayuda a adquirir, personas que presenten dificultades en la regulación de las emociones y/o en la tolerancia al malestar, dificultades en sus relaciones interpersonales y/o dificultades para vincularse con situaciones que no se pueden cambiar o revertir, podrían beneficiarse de un grupo DBT.

Sin dudas, DBT ha sido y continúa siendo precursora en las terapias psicológicas al incluir dentro de su abordaje espacios grupales para adquisición de habilidades, aspecto que en los espacios tradicionales de psicoterapia individual se vería limitado y empobrecido, ya que las y los consultantes también funcionan de modelado entre sí, ampliando sus aprendizajes a partir del aprendizaje de sus pares.

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Bibliografía consultada

Gagliesi, P. (s / f) versión modificada de “Preguntas frecuentes sobre terapia dialéctica conductual” Behavioral Tech. Manual de Cambio Conductual y del Manual de Socialización del Programa de DBT del equipo de DBT de la Fundación Foro.

Boggiano, JP & Gagliesi, P. (2018) Terapia Dialéctico Conductual: Introducción al tratamiento de consultantes con desregulación emocional.