A menudo, cuando pensamos en el duelo, pensamos en la pérdida de un ser querido, un amigo o un familiar. El duelo es un proceso doloroso ante una pérdida significativa. La experiencia es una reacción universal, natural, dinámica, individual y atravesada por factores culturales, siendo inherente a la vida.

Especialmente durante la pandemia, nos vimos atravesados por numerosas pérdidas y fallecimientos. Asimismo, debido a las restricciones, muchos no pudimos asistir a funerales, siendo muy duro para muchas personas. Los funerales son rituales que ofrecen la oportunidad para despedirse de los nuestros, de apoyarnos los unos a los otros, de conectarnos con la experiencia y suelen ser de ayuda para transitar el dolor. Siento por todos aquellos que no tuvieron esta oportunidad. Ha habido otros tipos de pérdidas durante el Covid 19 como la pérdida de trabajos, de parejas, de amistades, de oportunidad para experimentar el fin de la secundaria, de viajes programados para visitar familiares, pérdidas como abortos espontáneos, entre otros.

Mi experiencia con el duelo me recuerda que la pérdida está ahí para mostrarnos lo que valoramos “¿Qué te dice tu dolor de lo que es verdaderamente importante para ti?” Puede ser reconfortante recordarnos que estos sentimientos están vinculados a lo que es significativo para nosotros. Si duele es porque nos importaba mucho. El duelo es una nueva oportunidad para conectarnos con lo que es importante para poder seguir haciendo las cosas que le dan sentido a nuestra vida. Si respondemos a este proceso de manera saludable, podemos salir de esta experiencia más comprometidos con la vida.

A continuación, comparto algunas pequeñas ideas y recomendaciones sobre como podemos afrontar el dolor de una pérdida significativa, inspirado en material de Russ Harris (entrenador australiano en Terapia de Aceptación y Compromiso):

  • En primer lugar, permítete abrirle la puerta a las emociones y pensamientos que lleguen a visitarte. Quizás esto incluya estar abierto a la tristeza, la irá, o la soledad. Lo que sea que sientas, obsérvalo, nómbralo, y permite que esté allí, hazle lugar.
  • Acepta que habrá momentos en los que te sentirás abrumado. Por momentos las emociones pueden elevarse como una ola que llega muy grande y nos revuelcan. Recuerda que las olas vienen y van. Quizás sea útil recordarse el dicho: “Esto también pasará”.
  • Practica habilidades de atención plena que permitan anclarte en el momento presente cuando lleguen las olas. Puedes practicar estas habilidades de atención cuando lo desees, notando lo que puedes oír, tocar y diferentes superficies y texturas, llevar la atención a lo que puedes oler, o incluso orientar la vista hacia lo que ves. La práctica de la atención puede ser entrenada por todos y en el momento que lo desees.
  • Practica la autocompasión: ser amables con nosotros mismos suele ser una tarea difícil, por lo que puedes preguntarte: ¿qué le dirías a un amigo que está pasando por lo que estás pasando?
  • Ten cuidado con las historias que te cuentas como si fueran reglas de vida tales como: “Fue mi culpa”, “nunca voy a salir de esto”, “no puedo con tanto dolor”. Estas historias pueden engancharnos y ahogarnos. Mantente atento a ellas, y aprendamos a discernir qué historias nos sirven y qué palabras no nos están ayudando. Recuerda que son historias que aparecen y que podemos notarlas, nombrarlas y dejarlas ir: puedes “desengancharte”.
  • Recuerda el poder de los rituales y las ceremonias para marcar momentos significativos. Podemos invitar a personas que nos importan a compartir con nosotros, encender una vela, escribir en un diario, escribir un poema, pintar y dibujar algo que nos recuerde al pasado y nos transmita esperanzas para el futuro. Quizás sea una manera de transitar el dolor armar una caja de recuerdos en un lugar especial, o quemar de manera segura algunas cosas, tal vez escribamos unas palabras con buenas intenciones para guardar en algún lado seguro para cuando las necesitemos.
  • Considera como puedes crecer a partir del dolor de la pérdida. ¿Qué hay en esta experiencia para aprender acerca del perdón, la compasión, la sabiduría, el dejar ir o la aceptación? Quizás sea una oportunidad para redescubrir la importancia de mantener relaciones saludables, o para que nos volvamos conscientes del paso del tiempo. También podemos encontrar formas concretas de desacelerar, conectarnos y hacer tiempo para estar con aquellas personas valiosas para nosotros. En estos momentos, el dolor puede convertirse en un trampolín para actuar de acuerdo con nuestros valores.

Para concluir, comparto unas palabras que nos regala Steven Hayes (2013): “los seres humanos demuestran un enorme valor, una profunda compasión y una notable capacidad para salir adelante incluso con la más complicada de las historias personales. Aun a sabiendas de que pueden salir heridos, los seres humanos son capaces de amar a otras personas. Aun sabiendo que han de morirse, los seres humanos se preocupan por el presente y por el futuro. Aun enfrentándose al sinsentido, los seres humanos son capaces de abrazar ideales. A veces, da la sensación de que los humanos son capaces de estar totalmente vivos, presentes y comprometidos” 

Bibliografía:

Harris, R. (2012). The reality slap: Finding peace and fulfillment when life hurts. New Harbinger Publications.

– Hayes, S. C., (2013). Sal de tu mente, entra en tu vida. Desclée de Brouwer,

– Mummy ACT: An acceptance and commitment therapy road map to motherhood, ACT and Grief. Recuperado de: https://mummyact.com/act-and-grief/