Hoy en día casi nadie dudaría en afirmar que estamos presenciando la era tecnológica. Somos parte de una revolución que parece no detenerse ni por un segundo. Las nuevas tecnologías cambiaron la forma de comunicar y vincularnos, en términos sociales. Observamos, como aparecen nuevas profesiones y trabajos así como vemos desaparecer otros. La disciplina psicológica no escapa a esta revolución.

 

La psicoterapia de la era digital: la terapia online:

Distintas miradas:

  • Psicoanálisis

En respuesta a la pregunta sobre la efectividad de la terapia online la  psicoanalista argentina Celeste Abele  responde: “La terapia online debe usarse en casos muy puntuales. Ahora, no creo en la terapia online como una modalidad de reemplazo del estar ahí del analista, de la presencia del analista. Se me viene a la mente lo que decía Lacan respecto a que el analista paga con su persona, su presencia. En ese tipo de terapias se prescinde de poner el cuerpo. Justamente el cuerpo es quien soporta y aloja la angustia del otro mediante ese dispositivo. La terapia online es el último recurso cuando no se puede concretar la terapia presencial. Es una herramienta en casos puntuales”.  Desde este modelo, la psicoanalista Jorgelina Scelzi aporta:“ Me preocupa como juega, en los sujetos que consumen este tipo de terapia, el no salir.  Me parece interesante pensar por qué a la persona le juega la necesidad de no salir. ¿Cómo juega la dinámica global para que  tengamos que reemplazar la presencia, cara a cara, por este tipo de terapias? Si es una opción, estoy de acuerdo, pero hay que tomar recaudos. Y eso, en cada sujeto, juega de una forma singular”

Opinión de una paciente:

“A mí la terapia online me pareció una herramienta importante, una herramienta fundamental. Es práctica para personas que pasan por lo que me pasa a mí: esto de tener pocos horarios con los cuales poder manejarme. Me gusta tener la comodidad de trabajar desde tu casa y tener un diálogo directo. No es un contacto físico, pero es un contacto en forma directa en donde uno está tranquilo en un ambiente como en su casa, puede charlar en paz. La verdad es que me parece una experiencia genial, cómoda y por ahora sumamente efectiva. Yo estoy contenta con los resultados que voy teniendo y con el método con el cual voy teniendo la terapia”

¿Qué dicen las investigaciones?

Gratzer y su colaboradora, Faiza Khalid-Khan se realizaron la siguiente pregunta ¿La depresión, la ansiedad y/o el estrés emocional provocados por las enfermedades físicas pueden tratarse del mismo modo en línea que cara a cara? Para poder responder a esa pregunta los investigadores revisaron estudios realizados entre 2000 y 2012 que habían revisado el tema. Concluyeron que  la terapia en línea puede ayudar con la ansiedad, la depresión y el malestar emocional relacionado con una enfermedad tanto, o más, que las intervenciones estándar cara a cara. Los investigadores también indicaron que el tratamiento a través de Internet podría ser útil para las personas que son tímidas o que sean reticentes a hablar directamente con un profesional. Asimismo,  los autores del estudio también dijeron que la terapia cognitiva a través de Internet podría ayudar a algunos pacientes a minimizar los costos. Sin embargo Gratzer y Khalid-Khan advirtieron que la mayoría de los estudios que revisaron solamente dieron seguimiento a los pacientes durante periodos cortos; es decir, desde 8 semanas hasta 2 años, después de la terapia. Asimismo refirieron que la ausencia de contacto humano directo podría hacer más difícil para que se cree una alianza terapéutica que sea sensible a las necesidades cambiantes del paciente. También descubrieron que hay mayor taza de abandono y pusieron en tela de juicio a la terapia en línea para pacientes que tienen dificultades por una enfermedad mental grave al dar por sentado que las necesidades de estos pacientes no se satisfacen con una terapia a distancia.

 

Referencias

David Gratzer, M.D., psychiatrist and physician-in-charge of mental health inpatient services, The Scarborough Hospital, Toronto; Brenda Major, Ph.D., professor, department of psychological and brain sciences, University of California, Santa Barbara; November 2015 Canadian Medical Association Journal